Los tres concejos de Somorrostro

El Valle de Somorrostro estaba integrado por siete concejos, que administrativamente se dividían en dos repúblicas conocidas como Cuatro Concejos y Tres Concejos del Valle de Somorrostro.

Los Cuatro Concejos comprendía las entidades de Muskiz, San Román de Ciérvana, Santa Juliana de Abanto o Abanto de Suso y San Pedro de Abanto o Abanto de Yuso. Los Tres Concejos lo formaban Santurce, Sestao y San Salvador del Valle.

En la Junta de Avellaneda primero y en la de Gernika posteriormente, el Valle de Somorrostro tuvo dos asientos con derecho a voto, uno para los Tres Concejos y otro para los Cuatro Concejos.

La administración de los Tres Concejos estaba formada por la Junta General o Concejo Abierto, que consistía en una asamblea en la que participaban el Regimiento, grupo de autoridades que llevaba las riendas de la república, y los vecinos que quisieran asistir.

Esta Junta, que se celebraba de forma extraordinaria cada vez que la importancia de los asuntos lo requería, y de forma ordinaria para la elección del Regimiento el primer día del año, se llevaba a cabo en la campa de San Bemabé, situada junto a la ermita del mismo nombre, en el barrio de Urioste. Su convocatoria siempre se hacía en domingo o en festivo y la participación en ella estaba abierta a todos los vecinos que lo desearan. Los temas que habitualmente se trataban, a parte de la elección de cargos municipales, eran los referentes a arreglos de caminos vecinales, ordenanzas y repartimientos, incluido el seguimiento y comprobación de las cuentas municipales.

La participación en los gastos, así como el reparto de los beneficios si es que los hubiera, no se hacía a partes iguales entre los Concejos, sino que cada uno, suponemos que debido a su riqueza y al número de vecinos, aportaba una parte distinta. Así, Santurce participaba con las 6/9 partes, S.S. del Valle con 2/9 y Sestao con 1/9.

El Regimiento o Concejo Cerrado, formado por las autoridades elegidas en la Junta, tenía la misión de gobernar la república con justicia y equidad, a la vez que realizaba funciones de control, al tener que examinar periódicamente la calidad del mineral extraído en las veneras, así como la comprobación de las balanzas y medidas utilizadas en los comercios y puertos venaqueros de su jurisdicción. A principios del siglo XVIII, el Regimiento estaba compuesto por el Alcalde, el Síndico Procurador y los Regidores Capitulares, asistidos por el Escribano.

El Alcalde ejercía funciones de juez de primera instancia en asuntos estrictamente civiles y era la máxima autoridad de los Tres Concejos.

El Síndico Procurador era, por un lado, responsable de llevar las cuentas y de representar a los Concejos en las Juntas de Avellaneda y Gernika, y, por otro lado, encargado de defender los intereses de la República ante cualquier estamento.

Los Regidores Capitulares eran designados para hacer valer la autoridad, obligando a cumplir las ordenanzas en los distritos o tercios por los que eran elegidos. Para ello, Santurce estaba dividido en tres Tercios:
SANTURCE, incluido Mamariga; NOCEDAL, que incluía Urioste, Capetillo, Balparda, Zuazo, Granada, Basori, Guyarzo y Ortuella; y RIVA, REPELEGA Y CABIECES, con los barrios de Cotillo, Pajares, Los Hoyos, Villar y Balleni. Por su parte, Sestao y S.S. del Valle estaban divididos en dos Tercios cada uno. Por lo tanto Santurce tenía tres Regidores y S.S. del Valle y Sestao dos.

El Escribano era designado por la realeza y hacía funciones de secretario, levantando las actas de las Juntas y actuando como notario cuando así se le requería.

La renovación de cargos se realizaba cada año, el día 1 de enero, y cada vez la elección correspondía a un concejo, fundamentándose en la misma proporción que para sufragar los gastos.

De esta manera, en un periodo de nueve años, cada uno de los tres Tercios de Santurce elegía dos veces Alcalde y Síndico, mientras que los dos Tercios de S.S. del Valle lo hacían una vez cada uno y los de Sestao solamente los elegían una vez en conjunto.

Para la elección, en la Junta General se rellenaban papeletas con los nombres de todos los vecinos que estuvieran presentes del Tercio al que le correspondía elegir los cargos. Las papeletas eran introducidas en unos
cascabeles de plata que se guardaban en un cántaro, del cual y tras ser agitado, un niño sacaba cinco. Los cinco vecinos a los que correspondían las papeletas extraídas serían los electores; éstos después de jurar que elegirían a personas competentes para el cargo y deliberar conjuntamente, mencionaban cada uno en voz alta el nombre de su elegido. Los nombres de éstos se escribían en el reverso de las papeletas de los electores y se introducían de nuevo en el cántaro, de donde el niño las volvía a sacar de una en una.

Así, la persona cuyo nombre se sacara en primer lugar habría de desempeñar el puesto de Primer Alcalde, el segundo de Segundo Alcalde, el tercero de Tercer Alcalde, el cuarto de Primer Síndico y el quinto de Segundo Síndico. Sólo ejercían el cargo el Primer Alcalde y el Primer Síndico, los restantes quedaban como suplentes para sustituirlos en caso de imposibilidad para desempeñar sus funciones.

La elección de Regidores se hacía de manera diferente, puesto que los salientes nombraban, cada uno por su Tercio y previa reunión vecinal, a los entrantes.

Este sistema de organización foral  perduró hasta mediados del siglo XIX. En 1845 se promulgó la Ley Municipal por la que se regulaban las administraciones locales, favoreciéndose la separación definitiva de los Tres Concejos y su conversión en Ayuntamientos autónomos a partir del 1 de enero de 1847.

A pesar de todo, la Junta de los Tres Concejos, aun careciendo de contenido, se siguió celebrando, cada vez más distanciadamente, para tratar temas comunes como eran los Altos Montes de Triano y las veneras.

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