Espacios naturales

 

Ortuella, Horno de calcinación - Saugal, Cantera, Carretera Gallarta-Orconera, Cadegal, Golifar, Ortuella

 

Un oasis entre mineral, escombro y caliza

Los cien años recién cumplidos de Ortuella saben a minería por los cuatro costados. Como no podía ser menos, el impacto sobre el medio ambiente y social que ha recibido el municipio en herencia ha sido impresionante.

En este itinerario os invitamos a ser testigos directos de esa realidad visitando algunos sitios donde podemos evidenciar el regusto a hierro oxidado entre aislados oasis naturales. Algunos barrios de Ortuella lo son.

 

Reseñas de interés

Nace Ortuella, observando desde la atalaya de Cadegal: de Plinio hasta Facundo Perezagua, Tranvías aéreos, Obreros mineros y el trabajo hecho deporte: las competiciones de barrenadores

 

Zonas a respetar y fomentar

Vegetación entre viviendas de los barrios de Cadegal y Saugal.

La plaza de Ortuella (1), a los pies de la Iglesia de San Félix de Cantalicio, despierta nuestros pasos a ritmo de silbato. Nos dirigimos hacia los estridentes silbidos que provienen de la estación de Renfe. Unas pocas decenas de años nos separan del trajín de vagones cargados de mineral remolcados por locomotoras como la Putxeta o la Galdames , hoy convertidas en modernos ferrocarriles de pasajeros. Dejaremos dicha estación a nuestra izquierda para atravesar las vías. Cruzamos la carretera que sube hacia Gallarta, dejando a la derecha el Bar Gallo.

Un fuerte repecho hormigonado nos lleva directamente al único horno de calcinación existente de la Mina Bilbao , actualmente Minas y explotaciones. El horno casi no se utilizó.

 


 

Horno de calcinación Por su parte izquierda, salvando los montones de arena caliza, nos acercamos a unas escalerillas situadas en la zona posterior que conducen a la primera balconada y abrimos con cuidado una oxidada puerta para poder observar su interior. La oscuridad se presenta sin llamar. En nuestra cabeza parece que se oiga una carga de aquellas que metían los retacadores con sus varas de avellano y trapos mojados en arcilla para que la dinamita no les explotará por el enorme calor reinante. Un pequeño agujero, una carga y !pum¡, el mineral abajo...

Al nivel del suelo una tolva dejaba pasar la carga a las vagonetas y luego... carretera y manta. La última vagoneta que se mantuvo durante décadas en el regazo del horno fue llevada al Museo Minero de Gallarta donde puede ser vista y está conservada como se merece junto a muchos otras herramientas y útiles de la minería.

Dejamos con pena el horno que nos trae recuerdos de la niñez y partimos de nuevo enfrentándonos a otra dura subida.

Llegamos a la plaza del Barrio Saugal donde entre antiguas casas de mineros, unas remodeladas y otras en plena decadencia, destaca una figurilla de San Juan.

 

 

Escogemos el ramal que sube a la izquierda desde un pequeño parque de columpios. En pocos metros pasaremos por un bajísimo túnel que parece va a peinarnos el flequillo.

 

 El ladrido de un perro nos dice que el camino que desciende no es el adecuado y seguimos ascendiendo para encontrarnos con unos barracones situados sobre el horno, antiguos talleres de maquinarias de la mina Bilbao, cuadras de caballos donde recordamos hasta los sacos de habas que servían de pienso, servicios de mineros, oficinas de cobros...

 

Antiguos talleres de maquinaria

Todo en ruina, casi como el recuerdo minero de no ser por media docena de personas que se encargan de mantenerlo vivo.

La carretera suele estar llena de barro. Avanzamos hacia la próxima cantera. desechando la pista de bajada y dirigiéndonos a un entorno donde rocas y piedras se agolpan cerca de construcciones derruidas. Es un paisaje entre desierto y abandono mientras el omnipresente Serantes se deja ver cortando el horizonte.

Algún que otro joven sauce nos agradece la visita mientras agotamos nuestros pasos por llano. La pista se bifurca y elegimos la izquierda a pesar de su gran inclinación a la vez que una manada de cabras asustada se aleja rápidamente.

Cantera

La subida zigzaguea. Un rellano nos deja descansar unos segundos para observar el profundo agujero de la cantera.

 

Otro subidón desemboca en una curva que termina en la carretera entre Gallarta y la Orconera. Nuestros pies pisan el asfalto entre un entorno surrealista rebosante de escombreras y basureros incontrolados que yacen en las cercanías del socavón de la mina Concha, bajo el precioso karst de La Barga.

 

 

Algo más de cuatrocientos metros de asfalto nos acercan a la desviación hacia Cadegal donde nos parecerá haber llegado a un oasis. La solitaria plaza jalonada por alguna mimosa, acacia y eucalipto que destacan por su altura entre los árboles frutales. Abajo el centro urbano de Ortuella y a su derecha un horno minero muy curioso, único del tipo Apold-Fleisner, junto a los pabellones industriales del Barranco del río Granada y muy cercano al área de esparcimiento y deporte del municipio.

 

Al otro lado la cantera se encarga de destrozar todo por sí misma.

El entorno ha cambiado de repente, más fresco. Verde frente a rojo. La plaza de Cadegal nos enseña un torreón al que dicen apodar Hamlet. A su lado, un pequeño monumento nos trae a la memoria al célebre maestro Bonifacio Pinedo Quincoces. Recordamos también a otros profesores como Catalina Gibaja, Marcelino Ugalde o Víctor Uriarte Capelastegui.

Desde esta atalaya observamos todo Ortuella, un pueblo castigado por la minería que todavía sufre la herencia de ese pasado tan cercano (2).

Una pista de hormigón, única que baja desde la plazoleta, nos invita a volver al casco urbano de Ortuella. Dejamos un lavadero a nuestra derecha para, un poco más adelante, encontrar la última casa de Cadegal rodeada de grandes cerezos.

 

 

Barrio de La Ralera

Desembocamos en una pista de hormigón. Ha llovido y resbala por lo que elegimos la mullida hierba que la rodea. EL zigzag de la pista podemos salvarlos por atajos pero preferimos avanzar con tranquilidad. Con un pequeño ejercicio de abstracción vemos lugares, entre hierba y calizas, de gran belleza. Dejamos a nuestra izquierda un pequeño depósito de aguas. Un minuto más abajo, tras dejar de lado una pista de tierra, aparece otro depósito con forma de volquete de camión de esos que transportan derivados de petróleo. Escogemos la estrecha pista que nace a su lado. Rozamos unos pilones cercanos a un gran portón verde; son parte de la línea de baldes o tranvía aéreo (3) que unía Gallarta con la Franco-Belga junto a la  cantera Urien.

 

El camino se estrecha. Dejamos la primera casa a nuestra izquierda. Escogemos un callejón entre dicha vivienda y la siguiente para poder observar un túnel bajo los pilones antes descritos. Como muchos otros de toda la zona minera, fue usado por los vecinos como refugio durante la guerra civil. Volvemos de nuevo por el callejón para internarnos en el barrio de Golifar. Una carretera, con un desnivel un tanto curioso bajo la casa nº28 se encargará de acercarnos a la zona del ayuntamiento.

 

Zona ayuntamiento El barrio parece anclado décadas atrás. Las casillas, apiladas unas con otras, desprenden olor a minería, también a cierto abandono social. Sin más dilación cruzamos las vías por la espalda de la casa consistorial donde en otros tiempos se llevaban a cabo competiciones de los obreros más especializados de la mina: los barrenadores (4).

 

Damos nuestros últimos pasos antes de alcanzar la casa consistorial. Entre montañas de grava de caliza vemos de nuevo el horno de calcinación de la mina Bilbao junto a unos prados de un verde intenso salteados de frutales. Una suave brisa con olor a hierro nos mece el pelo haciéndonos sentir mejor.

 

 

Horno Karobi

 

Accesos y Transportes públicos

En tren por la estación de Renfe de Ortuella hacia Bilbao o Muskiz

Bizkaibus dispone de diversas paradas en el casco urbano de Ortuella

Tiempos aproximados

Plaza de Ortuella – Horno de Calcinación 8 minutos
Horno – Cantera 8 minutos
Cantera – Carretera Gallarta-Orconera 15 minutos
Carretera – Plaza de Cadegal 15 minutos
Cadegal – Golifar 18 minutos
Golifar - Plaza de Ortuella 4 minutos
Total Sobre 1 hora y cuarto

 

(se han calculado los horarios sin descansos)

Longitud aproximada del recorrido 

 

Plaza de Ortuella – Horno de Calcinación 500 metros
Horno – Cantera 400 metros
Cantera – Carretera Gallarta-Orconera 650 metros
Carretera – Plaza de Cadegal 1.000 metros
Cadegal – Golifar 1.300 metros
Golifar - Plaza de Ortuella 200 metros
Total Algo más de 4 kilómetros y medio

 

Agradecimientos: A mis abuelos Benigno Bargos Marañón y Nicolasa Mateo Sierra que vivieron en la pequeña casita al lado del horno de calcinación de Saugal y me transmitieron mi pasado minero.

Referencia: Esta ruta se encuentra en el libro “ Caminando por los montes de hierro ” Itinerarios y paseos ecológico-históricos. Gruneran-Montes de Triano y estribaciones Autor: Alberto Bargos Cucó